- Elige un buen alojamiento web: un hosting de calidad es la base. Evita los planes gratuitos o muy baratos, ya que suelen tener recursos limitados.
- Usa un tema ligero y optimizado: Selecciona un tema bien codificado y diseñado para la velocidad.
- Usa un plugin de caché: plugins como «WP Super Cache», «W3 Total Cache» o «LiteSpeed Cache» (si tu servidor es LiteSpeed) almacenan versiones estáticas de tus páginas, reduciendo la carga del servidor y acelerando la entrega al usuario.
- Optimiza tus imágenes: este es uno de los mayores impactos. Comprime las imágenes antes de subirlas (con herramientas como TinyPNG o plugins como ShortPixel/Smush) y asegúrate de que tengan el tamaño adecuado para el espacio donde se muestran.
- Minimiza HTML, CSS y JavaScript: esto reduce el tamaño de tus archivos de código. Muchos plugins de caché y optimización lo hacen automáticamente.
- Usa una red de entrega de contenidos (CDN): un CDN como Cloudflare distribuye tus archivos estáticos a servidores de todo el mundo, entregándolos más rápido a los usuarios según su ubicación geográfica.
- Caché del navegador: Configura la caché del navegador para almacenar temporalmente ciertos elementos en el dispositivo del usuario.
- Mantén WordPress actualizado: el núcleo, los temas y los plugins. Las actualizaciones suelen incluir mejoras de rendimiento y seguridad.
- Elimina plugins y temas innecesarios: cada plugin añade código y puede ralentizar tu sitio. Desinstala todo lo que no uses.
Aplicar estas medidas de forma combinada tendrá un impacto significativo en la velocidad de tu WordPress.