- No entres en pánico y haz una copia de seguridad (si es posible): Si el sitio sigue accesible parcialmente, haz una copia de seguridad de inmediato.
- Desactiva el plugin problemático:
- Desde el panel de WordPress: Si aún puedes acceder a tu panel de administración, ve a «Plugins» > «Plugins instalados» y desactiva el plugin que sospechas que está causando el problema.
- Vía FTP (si el panel es inaccesible): Esta es la forma más común si el sitio está roto. Conéctate a tu servidor mediante FTP (o el gestor de archivos de tu hosting). Navega a
wp-content/plugins/. Busca la carpeta del plugin conflictivo y cámbiale el nombre (ej., nombre-plugin-old). Esto lo desactivará automáticamente.
- Verifica tu sitio: Una vez desactivado, comprueba si el problema se ha resuelto. Si es así, el plugin era el culpable.
- Investiga el problema:
- Consulta el foro de soporte del plugin en WordPress.org o la documentación del desarrollador. Es posible que otros usuarios hayan experimentado el mismo problema.
- Busca mensajes de error en los registros de error de tu servidor o activa el modo debug de WordPress en
wp-config.php (cambia define('WP_DEBUG', false); a true).
- Busca alternativas o contacta al desarrollador:
- Si el plugin está desactualizado o abandonado, busca una alternativa que ofrezca una funcionalidad similar.
- Si es un plugin premium, contacta con el soporte técnico del desarrollador.
- Elimina y reinstala: A veces, una instalación corrupta puede ser la causa. Una vez resuelto el problema, puedes intentar eliminar el plugin y reinstalarlo desde cero.
Desactivar el plugin es la forma más rápida de recuperar el acceso y la funcionalidad de tu sitio para poder diagnosticar el problema de forma segura.